El 12 de septiembre cumplieron 11 años de injusto encierro en cárceles norteamericanas, cinco patriotas cubanos condenados por cumplir con el sagrado deber de defender su patria de las acciones criminales y terroristas de la mafia anticubana radicada en los Estados Unidos.
Al luchar contra el terrorismo contra Cuba, prestaban también un valioso servicio al pueblo norteamericano, víctima de la acción de estos y otros grupos violentos, como consecuencia de la doble moral que sigue el gobierno de ese país sobre este flagelo internacional.
Cinco hombres, símbolos actuales de todo un pueblo, capaces de pagar el más alto precio y sacrificar los más puros anhelos, incluidos la separación de sus seres queridos, cinco hombres que se enfrentaron a las organizaciones anticubanas apoyadas por el gobierno de Estados Unidos que ha pretendido destruir la Revolución durante casi 50 años. Cinco hombres que desde la soledad y la esperanza, tienen la convicción de que el valor de la ideas y la verdad se impondrán más temprano que tarde sobre la mentira, el engaño y la injusticia.
En esta década de encierro, estos cinco patriotas cubanos han tenido que afrontar inhumanos tratamientos por el solo hecho de alertar a su país de posibles acciones terroristas, provenientes desde los Estados Unidos y evitar así que esas acciones cobraran nuevas víctimas de vidas humanas, destruyeran hogares y familias no solo cubanas, sino también norteamericanas y de otros países. |